jueves, mayo 10, 2007

El Podcast como sintaxis sonora de la Era de la Participación


Jorge Alberto Hidalgo Toledo



Introducción
Al finalizar el milenio pasado, muchos críticos de la industria del entretenimiento auguraron el fin de la radio tal y como la conocemos. La radio, en sus contenidos, parecía haber agotado todos los formatos posibles. En sus poco más de 100 años de existencia –considerando los primeros experimentos radiales- la radio ha probado casi todos los macro y subgéneros posibles. En México, estaciones fueron y vinieron apoyándose en las fórmulas comerciales, de revista, noticiosas, musicales, alternativas, comunitarias y habladas.

Nuestras 1402 estaciones (Consejo de Investigación de Medios, 2006: p. 117) distribuidas en todo el país, han pasado por crisis de distinta índole: de propuestas, calidad de contenidos, económicas, políticas, tecnológicas, éticas y publicitarias por más que han llegado a penetrar en el 96 por ciento de los hogares mexicanos.
Lo que en México ha ocurrido es una muestra de lo que parece ser una tendencia mundial. El prime time de la radio, ha pasado a manos de la televisión, el cine en casa, Internet y los videojuegos. La piratería ha golpeado fuertemente a la industria discográfica que mantiene a los formatos musicales; los noticiarios de larga duración están saturando el espectro apoyándose en las inversiones publicitarias derivadas de tiempos electorales; la libertad de expresión es entendida por muchos productores y conductores “ingeniosos” como libertad para decir lo que sea sin replicar si ello daña la dignidad de las personas, de las instituciones y la sociedad misma.
En medio de ese caos aparente, la radio mundial está viviendo una serie de transformaciones orgánicas que hoy se suman a lo que podríamos considerar la Revolución Digital Mediática.

La segunda etapa de la radio: La Era Digital
La expedición de concesiones para estaciones que comprimen las señales digitales y analógicas en un solo canal ; las innovaciones tecnológicas; el inicio de transmisiones en 1993 de Internet Talk Radio y en 19995 de Radio HK (Peralta, 2004); el boom comercial de Internet en 1995; el surgimiento de la compañía RealNetworks en 1999 y la aparición de XM Satellite Radio en noviembre de 2001 -ofreciendo 100 canales digitales sin comerciales incluyendo transmisiones habituales de radio AM, FM y onda corta vía satélite- fueron, entre otros, los gestores de la segunda etapa de la radio: la Era Digital.
Esta Era que se sustenta en la convergencia tecnológica, empresarial, cultural, económica y comunicativa, permitió, casi desde sus inicios, que más de 40,000 estaciones de radio alrededor del mundo se apoyen en la red para emitir contenidos en dos modalidades: transmisión simultánea y de manera exclusiva para Internet (Baran, Hidalgo, 2005).
La transmisión simultánea acercó las más de 20,000 estaciones que había en 2001 en todo el mundo a poco más de 13 millones de radioescuchas –tan sólo en la Unión Americana.
La radio exclusiva de Internet permitió que en un mismo sitio web tipo Spike Radio se le ofrecieran al usuario más de 100 canales de música, sin comerciales y sin voz. El ancho de banda disponible, en un principio, evitó que la transmisión fuese en tiempo real. Hoy día, gracias a las conexiones vía ADSL la señal puede ser captada con la calidad de un CD y sin cortes.
Con la digitalización de la radio algunos de sus aspectos funcionales vitales se vieron afectados:
• Por un lado, la radio perdió su carácter local y empezó a impactar globalmente;
• Por otro, la atomización de concesionarios, la saturación de ofertas y la multiplicación de canales fomentó la fragmentación (muchas estaciones en muchas zonas);
• La necesidad de establecer programaciones costeables con contenidos interesantes orilló a sus ejecutivos a insistir en la especialización para capitalizar la composición de las audiencias; así tenemos el nacimiento de la publicidad dirigida, diversificada y multisegmentada;
• El paso de la radio como medio personal a la personalización de la radio; con ello, el escucha no sólo elige lo que le gusta y cuando le gusta sino que ahora, por los sistemas de rastreo de hábitos de consumo, al usuario le son enviados programas que cumplen con sus intereses y necesidades.
• El paso de la radio como medio móvil a la movilidad global de los contenidos por los sistemas de recepción de estaciones por Internet vía wireless.
Con este perfil se empezó a construir la retórica digital de la Neoradio. Tiempos de esperanza se viven en la industria. Los ingresos derivados de la banda ancha por la distribución de música digital por medios legales como iTunes y Mp3.com, así como la descarga de música a celulares y la radio satelital auguran un entorno económico favorable para el sector. Tal impulso han dado las nuevas emisoras digitales a la industria que empresas consultoras como PriceWaterHouseCooper en su Global Entertainment and Media Outlook: 2005-2009, Global Overview, habla de un incremento sectorial anual de más de 4.7 por ciento lo que equivale a $39 billones de dólares de ingresos de publicidad para 2009.

La Radiósfera: el nacimiento de la Era de la Participación
Internet, sin duda, alteró de manera radical la manera de operar de la industria radiofónica. La Revolución Digital Mediática modificó sísmicamente la relación entre productores, estaciones y radioescuchas. Bajo el nuevo paradigma de emisión nos estamos acercando a un modelo en el que se llevan los contenidos directamente a un auditorio que recibe por este canal datos complementarios (texto, video, infografías, fotografías, bases de datos e hiperenlaces) a lo que escucha, así como la posibilidad de interactuar directamente con los emisores vía correo electrónico, chat, mensajero instantáneo, foro de discusión o Skype.
Esta posición dialógica entre usuarios y prestadores de servicio hizo que la Era Digital fuera meramente un periodo de transición para dar pie al nacimiento de la Era Interactiva o de la Participación.
La Neoradio o Radio Interactiva parte de un ambiente sintáctico en el que tienen lugar los siguientes servicios:
• Radio sobre pedido o en demanda. Los escuchas tienen accesos a una gama ilimitada de estaciones o programas que pueden descargar de manera gratuita o por suscripción, cuando quieran y donde quieran. El usuario tiene la posibilidad de manipular los audios a su gusto, adelantando, retrasando o haciendo pausas.
• Navegación e interacción hipermediática. De esta forma se enlazan aplicaciones como correo electrónico, calendarios personales, weblogs, foros de discusión, juegos interactivos y todos los dispositivos que estén en línea con su computadora para interactuar con los conductores o la comunidad de radioescuchas afectos a un programa.
• Comercio electrónico. La Neoradio incluye banners publicitarios (anuncios visuales interactivos e hipervinculares) y spots comerciales que llevan, de manera directa, al escucha al sitio del proveedor del producto que están anunciando; ahí mismo hacen la transacción comercial y registran los datos y hábitos de consumo del usuario para motivarlo a futuras compras.
• Información local bajo demanda. Gracias a la posibilidad de incluir en un archivo de audio metainformación, se pueden incluir datos para que el radioescucha de un debate político pueda solicitar información complementaria sobre la propuesta económica de algún candidato, recibir la ruta de conferencias que dará o consultar el historial legislativo de un partido segmentado por regiones.
• Guías de programación interactivas. Por medio de la integración de bases de datos y listas inteligentes los usuarios pueden planear lo que quieren escuchar y armar su propia programación.
• Hibridación de géneros. Las posibilidades narrativas que permite la digitalización sonora llevan a los realizadores a romper con las estructuras sintácticas tradicionales y metagéneros radiales para experimentar en la creación de paisajes sonoros y el mestizaje de soportes multimedia diversos para ampliar la “constelación metafórica que rodea a lo digital” y dar forma a programas autómatas, autorreferentes e independientes (Sfez, 2005: p. 234).
La Neoradio o Radio Interactiva, sin lugar a dudas, traerá consigo un sin fin de beneficios que repercutirán no sólo en el receptor sino también en la industria; que según predicciones para 2009, recibirá $55 billones de dólares (con una media anual de crecimiento del 4.9 por ciento) producto de: la descarga legal de música para dispositivos móviles (iPod, PDA’s, PSP) y celulares; la expansión de suscripciones a los servicios de radio satelital; el aumento del ancho de banda para transmisión y recepción; la baja en los costos publicitarios; la explosión de estaciones digitales y por Internet; y los ingresos productos de la sindicación y licenciación de contenidos (Winkler, 2005).
Cuadro 1
Evolución de la Radio


El Podcast como central semántica de la Era de la Participación y constructora de la Hiperadio
Internet, como afirma Joan M. Clavaguera i Llaurado “ha conseguido dar una idea de radio mundial sin obstáculos; una radio que permite interactividad total. Interactividad y mayor accesibilidad” (De Pablos, 2001: p. 199).
Tal ha sido la contribución de Internet y sus múltiples herramientas en la (r)evolución de la cultura mediática que ante la aparición, el 28 de junio de 2005, del servicio de Podcasting Mainstream creado por Apple Computers, los críticos de los medios afirmaron que el futuro de la radio acababa de asentar su primera piedra.
El nuevo sistema, es una aplicación que permite al usuario suscribirse a través del software iTunes (desde su versión 4.9) a un programa de audio, denominado Podcast y escucharlo en su computadora o en los dispositivos portátiles iPod
La dimensión del mercado de los reproductores portátiles de Mp3 –en especial los iPod (que según los voceros de Apple superaban los 40 millones a finales de 2005) (Caballero, 2005) crece a tal velocidad, que es prácticamente imposible establecer un cálculo preciso teniendo como antecedente que cada minuto se comercializan 100 iPods en el mundo y que tan sólo en el segundo trimestre de 2006, Apple distribuyó por el mundo 8,526,000 reproductores que representan un incremento de 61 por ciento al mismo periodo del año anterior (Dowling, 2006).
Es justo: el fenómeno mundial de los iPods, el mercado ganado por la Mac Music Store y la constante innovación del software-reproductor iTunes, lo que facilitó, entre muchas cosas, una introducción exitosa de los Podcast. Ya lo decía el mismo Steve Jobs, CEO de Apple Computers, el día de la presentación pública del servicio: “El Podcast es la nueva generación de la radio, y los usuarios pueden ahora suscribirse a más de 3,000 podcast gratuitos y disponer de cada episodio automáticamente descargado vía Internet en su computadora y en su iPod” (Martínez y Ruiz, 2005).
Antes del anuncio público de los Podcast, Apple había hecho alianzas con empresas del mundo del entretenimiento como ESPN, KCRW de Los Ángeles, Disney, ABC News, Catholic.net y Newsweek para sindicar contenidos vía Podcast en su tienda virtual. Todas estas corporaciones con su experiencia generando contenidos comenzaron a definir la sintaxis de los Podcast:
• Adhesión de galería de imágenes y videos.
• Metainformación. Nombre de la estación, programa, género, conductor y productor; comentarios; correo electrónico; seriación de contenidos; año de producción; tamaño del archivo; sistema de compresión; ecualización; duración; y valoración personal.
• Hipervínculos. Enlaces al sitio de la estación, productor o conductor.
• Pago por servicio. Cargo automatizado a tarjeta de crédito bancaria.
• Suscripción a otros servicios. Aunado a la suscripción al Podcast para su recepción automática está la suscripción a otros servicios de información que recibirá en su correo personal el escucha.
• Sistemas integrales de interacción. Posibilidad de contacto entre la producción, el usuario final y la comunidad virtual de usuarios con gustos y preferencias afines.
El servicio de Podcasting tuvo tal impacto y aceptación que en un lapso de dos días, posteriores a su fecha de lanzamiento (30 de junio de 2005), Apple registró la suscripción de más de un millón de cibernautas.
¿Cuál es la magia detrás de este novedoso sistema?: por un lado, cualquier usuario que tenga una computadora y un software de edición de audio casero y un micrófono puede producir uno; por otro, sólo basta talento, conexión a Internet y una cuenta en la Mac Music Store para compartir audiencia con los gigantes mediáticos que se encuentran produciendo Podcasts en el mundo. Las virtudes del Podcast no quedan ahí; a la facilidad de producción y competencia se suman otras situaciones novedosas en la industria del entretenimiento:
1. La confrontación de los programas sin marca contra aquellos que se sustentan en una firma mediática y su aparato comercial y legal de respaldo de derechos de autor.
2. La comercialización de contenidos vía sindicación digital en plataformas seguras de comercio electrónico como la Mac Music Store. Se estima que para 2009 se alcance la cifra de 56,000 millones de dólares (8.3 por ciento de incremento anual) por contenidos con licencia para servicios de distribución digital (Winkler, 2005).
3. Cada usuario toma el control y se asume como un productor cultural capaz de producir, distribuir y comercializar sus propios contenidos sin necesidad de intermediarios y una costosa estrategia de mercadeo.
4. Participación activa de los escuchas en la búsqueda de una regulación internacional efectiva que les apoye en la defensa de sus derechos de autoría.
5. Competencia directa y voraz entre los productores independientes contra los medios tradicionales por generar estrategias inteligentes de seducción y fidelización de las audiencias.
6. Transformación de las organizaciones que participan de la industria radiofónica. Aquellas estaciones que sólo usan Internet para tener presencia, tendrán que genera un lenguaje que permita al usuario distinguir las ventajas que tiene su producto contra la posibilidad de hacer uso de las plataformas que ofrecen audio en demanda, livestreaming, onda terrestre y podcasting. Así mismo, las que ofrecen servicios de livestreaming habrán de construir la narrativa para que los programas que realicen cuenten con valores añadidos suficientes para que el usuario desee regresar a escucharlos por segunda vez. Finalmente, los Podcast que se ofrezcan deberán contar con una sintaxis hipermedial lo suficientemente atractiva y novedosa para distinguirse de las otras ofertas apoyándose de otras plataformas, otros servicios y otros medios.
7. Coopetencia y cooperación del escucha con las tiendas virtuales para generar políticas conjuntas de mercadeo y evitar la competencia desleal.
8. La personalización de contenidos impulsará la tendencia natural de escuchar más veces lo poco que quieren realmente escuchar. El usuario indicará cuánto desea mantener el control de su tiempo, espacio y movilidad. Ello quiere decir un replantear las formas de inclusión de publicidad en los programas, pues también los radioescuchas estarán dispuestos a pagar por descargar contenidos sin anuncios.
9. La condición de Hiperadio (bajo costo de producción, facilidad de uso de plataformas e integración de servicios y plataformas) favorece la producción colaborativa, multidisciplinaria y transgeneracional. Ya no importará la edad ni la ubicación física de los usuarios, entre ellos se puede dar tal tipo de interacción que pueden generar redes de interacción para compartir y producir información.

Con todo ello, hoy un consumidor de Podcast puede localizar fácilmente las estaciones de radio organizadas en directorios digitales, suscribirse a sus servicios, recibirlos de forma automática, organizar los programas que solicite de acuerdo a fecha de emisión y temática y escucharlos cuando guste y donde guste.
El que cualquier persona pueda producir y transmitir un Podcast habla de la necesidad urgente que existe en los individuos de comunicar, participar y ser escuchados. Esta cualidad no sólo los convierte en productores culturales sino que además los coloca en planos de igualdad con el resto de la industria, lo que permitiría una democratización del sector en el que la única regla de mercado estará apegada al poder de selectividad de cada escucha.
Ello nos demuestra que los usuarios no sólo buscan ser el oído detrás del dispositivo sino también la voz que maquila ideas para otros.
Por lo visto, las tecnologías análogas crearon una generación infantil de lectores y escuchas que fueron educados para recibir; las tecnologías digitales, interactivas e hipermediales nos presentan un auditorio de jóvenes que tienen la necesidad de ser escuchados y leídos porque han sido alfabetizados inconscientemente para dar.

Cuadro 2
Sintaxis de la Hiperadio





Tiempos de integración, tiempos de hipermediatización
Con el Podcast la Radio ya no es ni será lo que ha sido. FeedBurner, una agencia proveedora de sindicación de contenidos anunció, en voz de su Vicepresidente de Desarrollo Empresarial, Rick Klau que el número de Podcast que administra exceden el numero de estaciones de radio en todo el mundo. El Podcast, junto con el iPod, son dos de las tecnologías de más rápido crecimiento en los últimos años. Tan sólo el número de suscriptores crece un promedio de 20 por ciento mensualmente y 15 por ciento la cantidad de ofertantes. Sólo FeedBurner registró en Marzo de 2006 haber administrado 44,889 Podcast y 1,598,988 suscriptores (Podcasting news, 2006); Apple, en junio de 2005, afirmó que excedía el millón de suscriptores que descargaban a través del sistema iTunes, razón por la cual PodSpider desarrolló el directorio de Podcast más grande del planeta con 13,000 programas distribuidos en 300 categorías (SEO/SEM, 2005).
Por su parte, Narasu Rebapragada (2006) publicó en la reconocida revista PcWorld que la agencia de investigación de mercado Bridge Ratings, reportó que en 2005, 5 millones de radioescuchas descargaron al menos un Podcast y estiman que para 2006 se duplique la cifra. La Agencia peruana de Noticias Órbita publicó recientemente la existencia de 96,600 millones de sitios con información concerniente al Podcast y 12 millones de sitios que posibilitan la descarga de programas.
El mercado del Podcast ha crecido de tal forma que la consultora eMarketer estima que la inversión publicitaria para 2010 pasará de $80 millones (2006) a $300 millones y que la audiencia crecerá de 10 millones (2006) a 50 millones en 2010 (Podcast news, 2006b). De igual forma la empresa proveedora de contenidos móviles y servicios de entretenimiento de audio streaming, UpSNAP anunció que sus contenidos serían distribuidos vía Podcast (Mobilecast) a más de 200 millones de dispositivos móviles celulares tan sólo en Estados Unidos y 700 millones en el resto del mundo de acuerdo a las cifras proporcionadas por Gartner Research (Podcast news, 2006c).
Algunos de los usos que se le están dando actualmente a esta plataforma van desde el elaborar programas tradicionales (informativos, musicales y de entretenimiento) y otros en parte publicidad, para preparar alumnos para entrevistas de trabajo en ciertas compañías como fue el caso de la consultora global Bain & Co en Estados Unidos; capacitar alumnos como el Instituto de Administración de Empresas de India, la Universidad de Georgetown, Florida, Mansfield y Stanford; guías turísticas que ofrecen a los viajeros historias y datos de los países visitados como las realizadas por Podguides.com y Soundwalk; preparación de personal en hospitales ofreciendo consejos y precauciones para los empleados de los hospitales de Gasgow, la Enfermería Real y la Maternidad de la Princesa Real; distribución de sencillos y discos vía Podcast como lo hace actualmente el sello discográfico chileno Alerce; conferencias y discursos religiosos como lo hace Catholic.net
En México, aún no se cuenta con un registro del consumo de servicios de Podcasting; no obstante, sí se sabe (según datos proporcionados por la AMIPCI 2004) que entre los hábitos de los usuarios de Internet en México durante 2004, 26 por ciento de los 17.1 millones de internautas adquirieron música en formato Mp3; 44 por ciento usa Internet para escuchar música y 43 por ciento para descarga música.
Los servicios digitales, multimedia e interactivos del Podcast van un paso delante de la radio tal como la conocemos. Integrar interactividad, interrelaciones (hipertextualidad e hipermediaticidad), multimedios (gráficos, fotografías, animaciones, chats, skype, audio, video, texto, mensajes SMS) y multiplataformas (terrestre, digital, satelital e Internet) y navegación (navegación, buscadores, directorios y guías de programación de las estaciones) aporta posibilidades informativas y actividades poco tradicionales pero que ofrecen al usuario máxima satisfacción y respuesta a sus necesidades comunicativas.
Ante tal diversidad expresiva el Podcast rompe con la capacidad informativa, creativa y operativa conductista de la radio tradicional y lleva al usuario a experimentar un modelo constructivista en el que es él quien valora, jerarquiza, elije, plantea, incorpora, simula, indaga, crea, produce, transmite e interactúa con la información. En resumen, participa de la acción comunicativa en toda la extensión de la palabra. Interactuar con las opciones, con las respuestas, con los servicios, productos y formas de creación vuelven al usuario en un autoconductor de la narración en el relato hipermediático.
La omnidireccionalidad creativa e informativa producto de la integración de estas redes multimedia convergentes en el Podcast son las que nos permiten apreciar su rentabilidad económica, social y cultural.

De la Neoradio a la Hiperadio
En la Neoradio, los públicos se encuentran sobrefragmentados en múltiples canales, múltiples ofertas, múltiples naciones, múltiples medios y múltiples hibridaciones de contenido. Ante esta convergencia tecnológica, comunicativa y empresarial heredada de la Era de la Participación, el usuario ha tomado el control y es él quien configura la programación y secuencialidad de los contenidos.
La interactividad, hipertextualidad, hipermedialidad, hiperconvergencia, las cadenas de valor semántico e integración de servicios y plataformas que rodean a los Podcast están permitiendo el paso de la Neoradio a la Hiperadio.
El discurso radiofónico se ha quebrantado; los ritmos, las tensiones y las narrativas se están modificando de manera radical. La confrontación competitiva entre contenidos, audiencias, servicios, servicios a la sociedad, promociones, programaciones y escenarios que se está dando en el universo radial conlleva el que se pase de la Neoradio y su condición participativa a la conformación de la galaxia sistémica e integracionista de la Hiperadio.
Nuevas redes de ofertas de contenido, cobertura, usuarios, servicios de valor añadido y canales implican nuevas convergencias, nuevos controles, nuevas organizaciones empresariales, nuevas interfaces, nuevos destinatarios y, por ende, nuevos modos de recepción.
Con la Hiperadio se sobredimensionan los contenidos, se establecen nuevas asociaciones e interrelaciones de información y comunicación. La radio enriquecida, interactiva y expandida ha venido a modificar radicalmente el concepto de auditorio-receptor. Hoy el usuario es el mensaje. Entender a la persona como central de convergencias reclama una atención muy especial para el estudio de lo que implica que el usuario tome el mando tanto en los modos de emisión como de recepción. Estos son los nuevos terrenos de la radio en la Era de la Participación. La hiperdimensión del nuevo lenguaje ha sido creado, la I-dentidad se está definiendo, el significado y sus efectos están por verse y oírse.

Nuevas modalidades organizativas
La historia de la radio se transforma y redefine, los nuevos ámbitos de competencia nos exigen preparación para nuevas respuestas a problemas y vicisitudes de una sociedad que se está delimitando por las fronteras y embajadas que le permite la expresión digital.
El usuario hoy es la pieza clave. Captarlo a través de cualquier vía posible es el mayor activo. Por ello en los tiempos de la Hiperadio no mueren del todo sino que persisten:
1. La radio convencional o análoga (pública o privada).
2. La radio digital
3. La radio satelital
4. La radio convergente o por Internet y otros dispositivos móviles (celulares, iPods, consolas de videojuegos, agendas electrónicas)
5. La Neoradio o Participativa
6. La financiación mediante la publicidad, la suscripción y las que pagan para no recibir anuncios.
¿Están la industria y las mismas organizaciones mediáticas preparadas para esta transformación sectorial y organizacional? ¿No será que también las empresas mediáticas requieren una reorganización estratégica que les permita estar preparadas para reaccionar cuando el entorno que ellas mismas han creado se salga por completo de control? ¿Existe acaso una nueva mentalidad empresarial que parta del usuario, sus necesidades, sus consideraciones éticas y a su vez mantenga una lógica de marketing que ofrezca valor a la empresa? Quizá, como el software de fuente abierta es necesario plantear un modelo organizacional que considere la posibilidad de que sean los mismos consumidores los que reprogramen con sus acciones el sistema y la estructura más efectiva para responder a su principal premisa: “quiero interactuar con el contenido, pero cuando yo quiera, donde quiera” y con mi interfaz preferida (Berman, 2004).
Conquistar al público implica conocerlo. El Podcast permite conocerlo en su triple faceta de productor-realizador, espectador y consumidor. Conocer al usuario a través de sus hábitos para entenderlo y ofrecerle cadenas de valor semántico es verlo no como un medio sino como un fin. Hiperfragmentar hasta individualizar la radio, apoyados en todas estas posibilidades tecnológicas que rodean al Podcast más que anunciar la muerte de la radiodifusión, la revitalizan.
En la Hiperadio, el escucha es un sujeto vivo, activo, inteligente, dialógico y pleno de sentido como los programas que emite y escucha. El Podcast es la materialización de la utopía democratizadora de la radio. El destinatario no es más un sujeto de compra ni una fábrica de influencias publicitarias, sino destinatario de su propio obrar comunicativo. Darse al otro en su propio discurso radial es el corpus doctrinal que hace que el Podcast sea la sintaxis, semántica y pragmática que soporta la Era de la Participación.

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